Si te gusta escribir y quieres compartir tus textos .... ESTE ES TU BLOG. Manda tus relatos, cuentos, cartas o cualquier otro género narrativo a cuentocuentoscontigo@gmail.com y si son seleccionados, serán publicados en este blog. (Los textos no deberán exceder de dos o tres caras).

martes, 5 de diciembre de 2017

CARTAS COMPARTIDAS (TERCERA ENTREGA)


15 colaboradores de CUENTOS CUENTOS CONTIGO, se han sumado a la propuesta de escribir una carta con destinatario libre para compartirla con todos nosotros. 

En esta entrada os ofrecemos la tercera y última entrega con cuatro de las cartas recibidas y sus autores correspondientes: MANUELA BODAS, GELINES DBT, JUAN CARLOS CRESPO, MACAMEN DE VEGA

(Podéis encontrar las otras dos entregas en este blog)



CARTA DE MANUELA BODAS

Árbol Verde Pópulos
Avenida Mil Casas, nº 1000
La Tierra

Árbol Urbanita Marrón
Cuadra 10101
La Tierra

            Querido amigo:
            Espero que a la llegada de esta misiva te encuentres lleno de salud, al igual que todas tus ramas y raíces.
            Por aquí los amaneceres siguen empeorando. Hace días que no se me acerca nadie. No entiendo mucho, pero creo que esos seres que han invadido este planeta donde hemos nacido, están desapareciendo como por arte de magia. Estoy muy triste, echo de menos al muchacho de ojos color trigo y a su can. Teníamos unas conversaciones estupendas.
            También debo decirte que el cielo se desdibuja muy a menudo, como si se borrara por momentos. Si estuviéramos más cerca te pediría ayuda, que me enviaras algún salvárboles que conocieras para que me hiciese un chequeo. Aquí hace meses que no viene ninguno a tomarme los pulsos.  No acierto a comprender qué me pasa, no sé si el achaque es del tronco, de alguna hoja  o de las raíces.
            Bueno ya vale de contarte mis lamentaciones de árbol de pueblo. En tu última carta me contabas lo preocupado que estabas por una de tus enormes ramas. Esa que había asomado al otro lado de la calle y algo le debió pasar, pues desde entonces replegó sus hojas y se fundió en un mutismo absoluto. Espero que ya esté solucionado. Seguramente tu rama vio algo que le habrá costado asimilar, nos ha pasado a todos.
            Tengo que dejarte, el cielo se ha vuelto a cubrir, ahora casi no puedo respirar y desde el aire, llegan unos artefactos que escupen fuego y explotan en el suelo. No entiendo nada, pero esto no me huele nada bien.
            Hasta la próxima amigo. Espero tu contestación casi con ansiedad, pues como ya te he dicho, aquí han desaparecido hasta nuestros amigos los pájaros.
Un fuerte abrazo con todas mis ramas. ¡Salud y calma!
Tu amigo de raíces:  Árbol Verde Pópulos.

---------------------------------------

CARTA DE  GELINES DBT
PRIMER PREMIO Certamen de cartas Amor de Paradas 2017 (Sevilla).

Querida Julia:

Hoy llueve y necesito escribirte, porque la lluvia me trae sabores de tormentas escampadas en tu boca y en tu cuerpo. Me trae olor a ti, a tierra húmeda y caliente de agosto, de aquellos agostos en el pueblo de mis abuelos, donde tú vivías y yo veraneaba.
Cada junio la misma rutina, tras las notas escolares partía rumbo al pueblo, rumbo a ti. A mí me gustaba tu piel tostada y a ti mi palidez de ciudad. Me lo decías tú. Te lo susurraba yo. Compartimos secretos, cromos y travesuras infantiles. Hicimos juramentos de sangre y practicamos la amistad y el amor antes de saber el significado de lo uno y de lo otro. Crecimos deseándonos. Al menos yo, moría por tu cuerpo adolescente intrépido y activo, que lo mismo trepaba que planchaba, mientras yo, siempre inútil, te observaba. Descubrimos sensaciones adolescentes nadando tramos peligrosos del río, el remolino donde nos gustaba tirarnos para ver si nos tragaba, provocando escalofríos de placer, también prohibido. Apagábamos ese deseo con roces involuntarios y provocados, que se alargaban mucho, mucho más de lo necesario, y se repetían tantos días y tantas veces como los demás nos permitían. Mis manos te buscaban y te encontraban en aquel momento y lugar, donde casi todo estaba censurado, y nuestro amor más que nada. Nunca lo hablamos pero lo intuíamos en cada caricia.
En septiembre todo volvía a su lugar: yo al instituto, las hojas al suelo mientras tú te quedabas allí, perenne. Abrigaba mis inviernos con sensaciones y caricias inventadas contigo, almacenadas en mi piel, apiladas como troncos. Y sin darnos cuenta llegó agosto, ese agosto veinteañero, más tórrido que ninguno, al menos para tu cuerpo y el mío. Aquel verano todos los sentidos reventaron a la vez y no pudimos controlarlos, o no quisimos. Abundaron las tormentas interiores y exteriores. Corríamos esquivando chaparrones y tanto corrimos que nuestros labios se encontraron y ya no teníamos edad ni ganas de separarlos. Les siguieron nuestros cuerpos, que se negaban a ignorarse, y entre besos y versos nos bebimos la noche y sus misterios, el amor y sus espadas.
Al día siguiente, hui a la ciudad. hui de ti, o de mí, no sé. Te he evitado tanto como te he pensado pero tu ausencia me pesa desde siglos, sobre todo en días lluviosos como hoy. Cada día paso un rato contigo escribiéndote apasionadas cartas que luego emborrono y arrugo para que hagan juego con mi ánimo. Seguramente habrás empezado tantas como yo y ninguna encontró el camino hasta mí, espero que esta cruce la noche, se deshaga en tus ojos, rompa tu calma y acelere tu pulso, mi amor.
En mi última visita al pueblo tropecé con tu serena madurez. Tu ardiente mirada abrió la herida que lleva tu nombre, y volvió a ser agosto en mí. Mientras tus labios sin maquillaje me hablaban yo me recreaba de nuevo en el último beso que me dieron. No te dije que permanezco inmóvil viendo la vida pasar, esperando el momento de cruzar y acurrucarme en algún pliegue de tus caderas ya adultas. Por favor, Julia, haz algo por ti. Por mí. Rompe esquemas. Porque necesito recuperar las estaciones no vividas contigo, saber cómo besas en invierno y cómo tiemblas en primavera. Necesito untarme de tu vida, lanzarme contigo al remolino, correr el riesgo de ahogarnos o enfermar, porque nunca te he visto enferma y me gustaría cuidarte. Mis prejuicios han muerto, mis dudas son adultas y están cansadas, ayúdame a ahuyentarlas. Me oprime esta nostalgia domesticada que me acompaña desde entonces, desde que te conozco. Porque eres una fecha. Una hora. Mi calendario. Permíteme volver al pueblo, porque mi pueblo eres tú.
Siempre tuya:
Maribel.

---------------------------------------------


CARTA DE JUAN CARLOS GARCÍA CRESPO

Hola mamá, no te enfades por no escribir antes, ya sabes como soy. Lo dejo y lo dejo y al final nunca hago un rato para estar contigo. Mientras te escribo es como si te tuviera aquí, a mi lado, y te contara, cara a cara, todas las cosas, incluso te veo contestando y echándome la bronca, diciéndome lo que está bien o mal.
Apenas tengo tiempo de sentarme a hablar contigo, la vida en esta isla es estresante, el trabajo consume mi tiempo y el que me queda libre aprovecho para pasarlo con los niños y con Sonia, aunque los tengo aquí me echan de menos. Es poco lo que puedo estar con ellos, a los niños solo los veo por la noche, cuando ya están a punto de dormir. Y a Sonia…, bueno la veo pero siento que nos distanciamos. Me gustaría pasar más tiempo con ella y disfrutar de estas playas y este sol juntos. Pero el trabajo…
Ya sé lo que vas a decir, que dejé aquel puesto en la empresa y a mis amigos para ganar más dinero y ahora temes que me quede solo. Y tienes razón, aquí no tengo amigos, amigos de verdad. Allí tengo amigos de toda la vida, aquí solo conocidos ocasionales. Son como las estaciones del año, cuando te haces al invierno, se va y llega la primavera, y luego el verano. Con la gente pasa igual, conoces a alguien y antes de que te des cuenta se ha ido a otro trabajo lejos o fuera de la isla. He pasado de vivir feliz en el pueblo a tener dinero, pero no vida. No sabes como echo de menos el barrio y a los locos de los vecinos, aquí ni siquiera les conozco. ¿Aún siguen peleándose a voces los del tercero? Supongo que no habrá cambiado mucho. Hace unas semanas me encontré con el Rafita, ya sabes, el hijo de la Flori, la del quinto, hacía años que no le veía, ha crecido, me ha contado como está todo, la pena que dan algunos negocios de siempre ya abocados al cierre y el poco dinero que circula de mano en mano, la gente tiene miedo a gastar, algunos no tienen ni para gastar. Me contó también que, a pesar de todo, las fiestas son fiestas y las risas se contagian de puerta en puerta, que el barrio sigue siendo pobre pero rico en amistad y camaradería.
No he vuelto a saber de él, aquí a uno o le absorbe el trabajo o la fiesta.
Querida mamá, hace días que empecé esta carta y no he sido capaz de terminarla. No sabes la cantidad de ellas que he empezado y nunca término.
Hoy hemos cogido a los niños por la mañana y hemos venido a la playa, hay mucha gente. A Pablito le encanta el agua y Rosita se asombra con cada castillo que le hace su madre, llevan horas jugando en la arena, jugando como dos niñas, me encanta esa faceta de Sonia, es capaz de ser la esposa y amante más eficiente y en cuestión de segundos convertirse en una niña pequeña. Cuando vamos al parque ocurre igual, el niño no deja de columpiarse, menos mal que ya ha aprendido a hacerlo solo, puede pasar horas en el columpio, le encanta volar alto e imaginar que llega a las nubes, igual que hacía yo, ¿Te acuerdas? Mientras, ellas no paran de jugar en el tobogán, Sonia es increíble, no sé de dónde saca esa fuerza para estar pendiente de todo, su trabajo, la casa, los niños, yo. Me doy cuenta de que apenas se lo agradezco. Ha venido tras de mí a ciegas, confiando en mí, buscando una vida mejor, pero creo que no es feliz a mi lado, bueno, lo poco que estamos juntos. Sólo la veo feliz al lado de los niños, no creo ni que le guste esta isla. Pero lo intenta por mi.
Otra vez vuelvo a escribirte, ya hace dos meses que empecé, si sigo así no te la enviaré nunca, como siempre. Sonia y yo hemos vuelto a discutir, tengo que tomar una decisión por qué ella me ha dado un ultimátum, o ellos o el trabajo. Y lo tengo claro, pero no sé cómo hacer para trabajar menos y ganar más, tenemos muchos gastos al mes.
Se acerca navidad y será otra navidad lejos de casa, ¿sabes lo que nos ha pedido Rosita para Papá Noel? No quiere juguetes, solo quiere viajar en avión. ¿Por qué le he dicho? - Para conocer a la abuela-, me dijo, para conocerte a ti. No sé cómo decirle que nunca podrá hacerlo, que estas en el cielo y eso significa que jamás volveremos a verte. Por eso les hablo tanto de ti, y de papá, para que al menos conozcan como eran sus abuelos. Hace tantos años que os fuisteis que si un día dejo de hablar de vosotros yo mismo os olvidaré.
Pablo va a hacer 8 años, no se me olvidará tu cara de felicidad al cogerlo por primera vez en brazos. Una pena que no le vieras crecer, os hubierais llevado bien.
Tengo que dejarte otra vez y como siempre no sé si te enviaré esta carta o la guardaré en el cajón con las demás, hasta que sepa cual es la dirección del trocito de cielo donde estáis.
Adiós mamá, un beso. Recuerdos a papá.

-------------------------------------------

CARTA DE MACAMEN DE VEGA

Querido Daniel:
Me marcho. Sé que no te sorprenderá leer esta carta, pues hace tiempo que estamos sin ser. Hace tiempo, ya no sé decir cuánto, que ha desaparecido la magia de este lugar que elegimos color a color, textura a textura, sonido a sonido... cuándo éramos un «para siempre». Quiero recordar, y ya no soy capaz, cuándo fue la ultima vez que las hojas amarillas de los chopos sonaron a cascabeles agitadas por el viento del otoño a nuestro paso. Tampoco recuerdo la última vez que el agua del lago acarició con tibieza mis pies al caminar por su orilla. Se ha vuelto fría y gris. Ni las mañanas de sol espléndido de verano es capaz de reflejar el azul del cielo. Ni cubiertas de flores sus orillas logra el agua templarse. Está helada y quieta. En invierno y en verano el agua enfría mi cuerpo si la toco. Y la cocina... está callada. Ya no hay pájaros cantores esperando picotear las migas que arrojaba de vez en cuando su ventana. Y no huele a postres ni a guisos, ni resvala el vaho del vapor de las cazuelas por sus azulejos. Los paños y los delantales, mortajas del silencio y la asepsia que reinan en la estancia, languidecen colgados de las perchas exhibiendo su blanco inmaculado. Y por las noches intento recordar la última vez que nos guiñaron las estrellas, pues ni en la noche más despejada y oscura logro ver brillar ni una sola. Hasta la luna llena, donde guardamos nuestras promesas hace tanto tiempo, se ha apagado por completo y con ella todo lo que nos prometimos.
Me ahogo, Daniel, en el agua helada del lago. Y las estrellas no me iluminan el camino. Y los cascabeles no me avisan de que todo está bien.
Me marcho porque no quiero apagarme como este lugar. Sé que tu te has acostumbrado y puedes vivir sin los sonidos, los colores, el calor, el brillo... Yo lo he intentado, con todas mis fuerzas, pero sin todo eso, poco a poco he ido olvidando quién soy, quien eres. Necesito volver a escuchar cascabeles a mi paso y lograr que la luna vuelva a brillar. Cuando lo haga volveré y la traeré conmigo llena de todos los sonidos y promesas que no hemos sabido cuidar. Y entonces, si tu quieres, tendremos una segunda oportunidad para recuperar juntos toda la magia que un día supimos inventar para nosotros.
Te escribo porque hace mucho que ya no me escuchas y porque me falta valor para abandonarte mirándote a los ojos porque es en ellos donde más me duele no encontrarme.

Volveré, lo prometo, para encontrarme en tus ojos mientras los mios te cuenten quién eres tú.
Te quiero.
Adela.







jueves, 30 de noviembre de 2017

CARTAS COMPARTIDAS (SEGUNDA ENTREGA)




 15 colaboradores de CUENTOS CUENTOS CONTIGO, se han sumado a la propuesta de escribir una carta con destinatario libre para compartirla con todos nosotros. 
En esta entrada os ofrecemos una segunda entrega con cinco de las cartas recibidas y sus autores correspondientes: MARTA REDONDO, LUIS FERNANDO GONZALEZ, CONY SALOMÓN, Mª DEL CARMEN GONZALEZ PINILLAS, ANA IBIS SANCHEZ



CARTA DE INVIERNO
 (Marta Redondo)

Querido amigo:

Ya se que me has dicho que no te hable.
Que me has rogado que no te busque.
Que me has urgido para  que te olvide.
Pero es que los grillos me susurran repetidamente al oído tu nombre cuando cada noche camino por esta vereda bajo el cielo estrellado cuando salgo del trabajo.
Desde que te fuiste ya no acierto a recrearme contemplando las mimosas que se mecen en el árbol cuando paseo por la alameda del parque en el que me diste la mano por primera vez. Recuerdo la primera vez que viniste a buscarme. Cinco minutos por estar contigo lo merecen, me dijiste.
  Enredados, entre los brotes de los tamarindos,  adivino, bajo la  luz de las farolas, los posos de  aquellas miradas que me acariciaban cuando paseábamos enlazados haciendo proyectos que ninguno de los dos creíamos posibles alcanzar. Pero caminábamos desgranando sueños revoltosos que peinábamos acuñados por la brisa que nos regalaba la noche. Cerca de nosotros, el río discurría sereno.
Mientras recuerdo tus inexplicables silencios intento descifrar una vez más la razón por la que no he podido olvidarte mientras cavilo por que tú tampoco has logrado borrarme de tu recuerdo.
El desgranar de los días ha conseguido robarnos muchas cosas pero no ha borrado ni uno solo de los momentos que me legaste, los nombres que me prestaste o las vivencias que remontándote a lo más íntimo de tu alma quisiste compartir conmigo. 
No tengo demasiadas fotos. Nunca te gustó compartir reliquias ni fuiste amigo de obsequios materiales pero guardo entre mis más preciados bienes aquel bote de cenizas con las fotos de aquella mujer rubia que tanto significó en tu vida quizá por la dolorosa huella indeleble que te dejó a su paso.
Recuerdo la noche en que te fuiste, aquel olor a lilas que perfumaba la estancia vacía de muebles en la que nos dimos el último abrazo. Un abrazo que me supo a suspiro agonizante...como el amor que nos cobija y que se resiste a marchar...como esa enredadera erradicada que pugna por retozar rebelde mostrando sus verdes garras por cualquier lado del terruño.
Quisiera que ese jardín que cuidas con tanto esmero fuera la piel en la que yo habito. Que me mimaras, abonaras y cuidaras con el mismo esmero que acaricias las suaves flores de los jazmines que pronto asomarán en esta primavera prematura que amenaza con alterar el ritmo normal de las estaciones. 
Nosotros ya entramos en nuestro invierno.
Ayer peiné varias nuevas canas. Pero me resisto a disfrazar la verdad engañando al tiempo. Soy lo que soy y detesto la mentira, por eso siempre me costó encajar una parte de este amor que aún pervive pese a la distancia y el tiempo. ¿Será verdad que nos hemos querido? ¿O simplemente nos dejamos seducir por un sueño sin desenlace que nos endulzó como una quimera para que tu y yo hayamos podido soportar la hedionda herida que la rutina abrió en nuestros pechos sedientos de novedades?
Al declinar de mi vida quiero hacer recuento de las citas que planeamos y que nunca llegaron a producirse, aquellas escapadas deliciosamente perversas que nos llevaban a Paris para caminar cogidos de la mano a orillas del Sena. Conseguimos ir, pero separados por años y gentes que nos revelaron las delicias de la ciudad de la luz.
Mientras te escribo esta carta espero a que mi hijo venga a buscarme. Vamos al cementario. Su padre falleció ayer. Le quisimos mucho. Juntos hemos tenido una vida tranquila y apacible. En sus brazos hallé la serenidad y reposo que mi alocado temperamento necesitaba para vivir una vida de paz. La que nunca alcanzamos mientras estuvimos juntos.
Creo que esta será nuestra misiva número cincuenta desde aquella primera que me escribiste en la que me rogabas encarecidamente que no te hablara, ni te buscara y que te olvidara.
Ya ves que por enésima vez no te he hecho caso.
Cuídate mucho y no abuses del deporte. Ya no estamos en edad de hacer locuras aunque daríamos lo que fuese por hacer una juntos. Seguramente la última. Un guiño a esta juventud que ya nos abandona mi querido amigo.
Te quiero...no lo olvides. Siempre acaba escapándose este final revoltoso.

Tuya Violeta.

PD. Felicidades por tu pequeño nieto que tiene la misma deliciosa sonrisa que ese abuelo tan guapo. Me gusta esa foto que me has enviado.  Y ese hoyuelo en la barbilla…el mismo que tiene mi hijo Arturo. Un rasgo que se hereda sin duda alguna.



                      ------------------------------------------------------------


CARTA A UN RECLUTA
(Luis Fernando Gonzalez)


Estimado Sinforoso:
Espero que al recibo de esta te encuentres tan bien como nosotros te deseamos.
Tu madre me dice que te escriba estas letras para que te tenga informado sobre las cosas que pasan en el pueblo y mayormente en tu casa. Yo al principio me resistía por la falta de tiempo, pero ante la amenaza de un buen coscorrón, decírselo a los otros mozos del pueblo y que me tirasen al pilón y que el otro posible escribiente sería el cura que lo oiría sin confesión, he dejado un poco aparcao lo de la yerba y el ganao y he buscado el tintero y el plumín que tenía por ahí olvidaos. Y bueno, para ser sinceros, algo también ha influido la corra de chorizos que me ha traído a la cocina en la hora justa en que la Paca me estaba preparando la cena. Por suerte los güevos fritos hoy tendrán compañía…
Lo primero contarte lo de tu hermano, el Honorio. Ya sabes que desde hace tiempo andaba rondando la moza de “los Cortizos”, la pequeña de las cinco hermanas, pues por fin se han decidido y van a dar el paso. Si ese paso que acerca a las personas al Altar para quel cura les diga cuatro latines y les deje ya unidos con la cadena de los anillos para toda la vida. La boda dicen que la harán en mayo, “el mes de las flores” nos dice siempre la tontorrona della, como no tiene que ir a arar con la burra para plantar las maíces… Pero bueno, no digo más que tu madre tiene la mano abierta y como diga algo en contra de su futura nuera el castañazo no me lo quita naide. Mira a ver si puedes hablar con el sargento y le vas avisando para que en esa fecha te dé permiso y puedas venir unos días por aquí, que ya sabes que la ronda y la murga a los novios la primera noche es una tradición muy asentada y no la puedes dejar de pasar.
Dice tu madre también que la gocha ya parió seis cochinillos muy hermosos, que baja todos los días a la cochiquera a verlos mamar y que es una gloria verlos, aunque para mí pienso cuando lo dice que si gloria es tenerlos delante en la sucia pocilga, más gloria será cuando estén en el plato con una buena jarra de vino. Pero habrá que esperar para eso, que no sé yo si para Navidad podremos mojar en salsa de gorrino, pues de chorizo y lomo ya tenemos en todo el año..
Otra cosa importante es lo del Nemesio, el hermano pequeño, que andaba un día cuidando las vacas y por entretenerse no se le ocurrió otra cosa que
ponerse a jurungar con la aguijada en un agujero en la tierra y resulta que era un nido de esas avispas terreras, que no hacen más que un pequeño buraco por donde entrar pero que luego tienen el nido dentro. Pues no veas como le pusieron la cabeza, de nada le sirvió tener la cabeza dura como dicen que tiene, le salieron unos ronchones que parecía que los piojos cagaban boñigas. Habría que haberlo visto corriendo por el camino y apartando a las vacas que también iban mosqueadas, o por mejor decir avispadas, con el zumbido cerca de sus cuernos. Ya irá aprendiendo, que estas cosas lo bueno que tienen es el escarmiento, y para otra vez usará el palo para lo que sirve, para azuzar a las vacas y nada más.
No me se olvida contarte lo del Bartolo. Ya sabes que en su familia siempre se las han dao de ricos y pudientes y no es de extrañar pues la herencia que les dejó el Ambrosio, su agüelo, era de las más sonadas en la comarca. Las cuatro tierras grandes y el güerto junto al río muchos las quisieran para sí, pero fue Bartolo el que se las quedó cuando sus hermanos marcharon a la capital y al extranjero. Pues te digo que ahora se ha comprado un tractor, uno de esos pequeños sin cabina, pero bueno para meterse por los caminos del monte. Y ahí le tienes tol día montao, como si llevara un jamelgo de esos que dicen de Bretón, más orgulloso y hinchado que los pavos del corralón. Ya no se quejará tanto de salir con las vacas a arar, siempre diciendo que si las tierras son muy grandes, que no sé si merece tanto esfuerzo para lo que rentan… Pues mira, vaya si le han rentao digo yo.
En el corro de los aluches volvió a ser campeón ese al que llaman “El Jato”, sí, ese de Velilla que baja todos los años y se lleva el trofeo. Grande es como para que gane a cualquiera y con lo que ha crecío algún día pasará de Jato a Toro, como siga por ese camino… De aquí del pueblo no se presentó nadie, iba a pelear el chico del Miguelón, que presumía de haber aprendido algunas llaves y con solo verle se conoce que es tan bestia como su padre, pero al final dijo que no iba porque se había mancao en una pierna y no pisaba bien. No sé, será verdad eso, pero para mí que más mancao quedó pasando la noche antes del corro en el pajar de Luisón, que pasaba yo tarde viniendo de la tasca y las voces que oía no creo que fueran de fantasmas.
Y bueno, por lo demás la vida en el pueblo sigue igual que cuando tu marchaste el año pasao. Ahora que empiezan los fríos y las noches se alargan nos reunimos casi todos en la cocina para contar los cuentos o más bien los cotilleos y chascarrillos de otras zonas. Cada día vamos a casa de uno, pues no es plan de que bebamos siempre el vino de la misma bodega. Por agora la casa de la Antonia se lleva todas las papeletas para repetir siempre que se pueda, nos saca el vino tinto y no sé lo que le echa que gana a los otros pero de largo. No echamos de menos para nada el orujo que nos templa cuando volvemos con el ganado.
Nada más te escribo que tu madre ya cogió la hogaza y con cada trozo que reparte uno se queda ella que moja en el vaso como el cura con la hostia pero sin bendecir. No creo que te diga más, así que me despido en su nombre y en el mío, que mis tripas también empiezan a gruñir.


                         -------------------------------------------------------------


CARTA A LOS CORINTIOS
 (Cony Salomón)


En aquellos días, Jesús andaba predicando en Jerusalén. Ante una gran multitud, dijo:
-Soy la voz que clama en el desierto.
Después de un breve silencio, añadió:
-Hermanos, si no estáis buenos, estaréis malos.
Les otorgó la bendición y comenzó a caminar alejándose…
La multitud se quedo pensando. –“¿Qué ha querido decir?”.
El más listo de todos habló:
-Quiso decir que tu mano derecha no se entere de lo que hace tu mano izquierda.
Los políticos que estaban entre la gente se miraron unos a otros y enérgicamente,  se frotaron las manos. El cabecilla exclamó:
-Este Jesús sí que sabe de ciencia política.


----------------------------------------------------------------------


CARTA A LA RAZÓN
 (Mª del Carmen González Pinillas)



          C/ La razón de la vida,
                                                  Nº identifcable, pero no a primera vista
                                                             (Cualquier lugar del mundo)


Compañera razón.
 Quizás en el momento de presentarme y saludarte, recuerde muchos momentos en los que no te he tenido en cuenta. Quizás te he disfrazado demasiadas veces o he puesto demasiados velos, que me impedían llegar a tu RAZÓN de existir. Tu presencia, aún así, no me ha dejado nunca indiferente. Quizás sea el momento de dar gracias, pues tu” sino” de existir es incuestionable. Eres como un viejo amigo al que nunca se olvida; no le ves, pero siempre le llevas contigo. Por eso, empezar a contarte toda una vida sería arduo y eterno. No quiero sorpresas, ni lágrimas, ni pena… solo quiero expresarte mi sentir, mi estar en esta senda, donde presente te tengo a toda hora y es cuando más desbocados están los caballos de mi alma, de mi ser, sin saber domar esa furia y esa fuerza, para que pazcan mansos y felices en el rellano de esa felicidad tan deseada. ¡Tengo tantos miedos! y cuantos más miedos tengo más me tropiezo con piedras en el camino, que no las veo. Tengo miedo a la noche con sus fantasmas, tengo miedo a la noche con sus demonios , que se despiertan cuando yo quiero conciliar el sueño y me desvelo. Tengo miedo a las fuentes, con su agua clara y transparente, tal cual espejos, en los que se refleja mi rostro triste y cansado. Tengo miedo a la mañana, a la luz, al sol, que me recuerda que tengo que vivir y ¡no sé cómo! que tengo que seguir ¡y no sé cómo! que tengo que reír y ¡no sé cómo! Tengo miedo a la luna, que me contempla y en su rostro refleja toda mi pena. Tengo miedo a la risa que trae al llanto. Tengo miedo a la soledad que me atormenta y me engaña, haciéndome creer que no estoy sola. ¡Entenderé tu desconcierto con tanto miedo! Es como una lucha con uno mismo y a la vez con el mundo. No hay capa ni hay espada; sin embargo, es un constante campo de batalla. Mi cuerpo es como si estuviese atrapado entre dos muros, que ni el paso del aire por entre ellos pudiese respirar su silbo. Quiero pensar y soñar que un día invadirás mi mundo y que no tendré que escribirte para escupir esta triste realidad que ahora mismo me atormenta. Con quererte y entenderte me sobrarían “razones” para seguirte. Espero que esta misiva no la tomes como un echarte en cara tu existencia, sino que al dirigirme hacía ti expreso todos esos monstruos, miedos… que acechan constantemente; y deseo, al contemplarte como figura presente frente a mí, mientras escribo estas letras, me ilumines con tus dones de hada y mensajera. Me despido de ti, no con tristeza, sino con el sentimiento de que me leerás despacio, con mesura, ¡cómo tiene que ser!, que tu dirías. Gracias amiga por emplear un poquito de tu tiempo en leer mis palabras. Sin más se despide tu fiel amiga, Carmen



--------------------------------------------------------


CARTA DE ANA IBIS


LEÓN a 17 de Marzo 2014.
                                    
Nena, es muy difícil para mi escribirte hoy, como para ti vivir éste día.
Yo debo y tengo que hacerlo; tú tienes que vivirlo!!!!!
Estamos rota, partidas, quebradas, desgarradas; de eso no cabe ni duda ni otra opción.
Tenemos que sufrirlo, sentirlo; es la única manera de aprender  a vivir con ello dentro, pero quieto, calmado, tranquilo, en paz; nunca menos intenso, sino más acurrucadito en nuestros corazones.
Sientes que te quedas vacía, ausente, bloqueada, en blanco total.
Nada te llena, nada te ocupa, nada te saca del dolor, los colores se pierden!!!!
El aliento, la fe, la esperanza, la fuerza, la motivación, el ánimo, el coraje, el valor; todo se esfuma de ti.
Todo se derrumba!!!!
Sientes que parte de ti se ha ido a un lugar frío y lejano; tan frío y lejano que nada más podemos ir a él una vez.
Allí ahora está nuestro pequeño y duele cojone, como duele!!!!!!
Lacera, lastima, hunde, ciega, destroza, mueres un poco o mucho también.
Te debo, estar ahí; compartir tan salvaje partida; brindarte mi hombro, mi abrazo, mi consuelo, mis mimos; que sin otra opción posible, en mis circunstancias; van en éstas letras.
Hace hoy 41 añitos en el seno de la madre Naturaleza; rodeada de aire puro, calor tierno, a la sombra de un árbol, viste la luz!!!!!!!!!!!! No pudiste tener mejor nacimiento; fíjate si eres dura, fuerte, grande; que desde que naciste ya estabas desafiando a la vida misma.
Eres una campeona nata, una luchadora empedernida, una vencedora de pura cepa, por encima de todo y de todos.
Que dicha grande tenerte muchachita y mira que has dado lucha desde entonces.....
Pero también has dado mucho amor; y te has hecho amar por los tuyos; los de sangre, los de espíritu, los de complicidades, los compañeros, los vecinos, los pacientes, amores todos.
Como y cuanto te amamos peteca!!!!!!
Yo, haciendo un recuento de nuestras vidas, de tú vida; creo haber sido la más cruel contigo; siempre exigiéndote más, intentando hacerte mejor, formarte mejor, darte el mejor de los ejemplos; evitarte fracasos, desilusiones, malos momentos; en fín siendo un poquito más Madre que hermana; groso error.
Dejamos por casi toda nuestra vida, perder lo celestino del vivir, lo osado, lo divino, lo arriesgado, lo mutuo, lo cómplice; que groso error!!!!
Pero cuando vamos caminando por esa senda que le llaman vida; no nos damos cuenta.
Hay que sufrir janazos como éste, para notarlo, sentirlo, sufrirlo y superarlo.
Hoy hermana querida; colmada de una tristeza que siento se perpetúa en mí y en el dolor más profundo por nuestro duelo; quiero pedirte perdón por no haberte hecho más feliz; por no haberte dado más de mí aún; por no estar cuando me has necesitado; por no entenderte como me hubiera gustado; por no saber estar a tú altura de alma, por no lograr sacar lo peor de mi para poder entregarte lo mejor.
Quiero pedirte perdón por no ser mejor hermana, mejor amiga, mejor compañera, en el difícil viaje de la vida.
Quiero pedirte perdón por pretender hacer de ti otra de mi.
Quiero pedirte perdón por quererte tanto y más; por no saber canalizar ese infinito cariño, para que llegara a ti de la mejor manera y en toda su inmensidad.
Quiero decirte y más que ello hacerte sentir; que por encima de las diferencias, las peleas, las incomprensiones, los conflictos; prima y prevalece en mí un amor muy puro, tanto que creo te conozco como si hubieras salido de mi y lo sabes.
Porque te conozco muy mucho; hoy siento que tengo y debo escribirte.
Para que sepas y sientas como lo voy viviendo yo; cuanto necesito como nunca antes, tú empuje, tú energía, tú apoyo, tú motivación, tú coraje, para compartir tan tamaño dolor; hacerle trampas; las trampas del amor, del recuerdo, de la paz que da haber sido lo mejor que pudimos con él.
Las tantas veces que fuimos su guía, su sostén, su bastón, su ejemplo, su luz, su orgullo, su apoyo, su tranquilidad, su manta, su abrigo, su sombra, su amparo, su cobijo, su cómplice, su público, su compañía, su despertar, su protección, su cuidado, su desvelo, su todo y más.
Tienes mi hermana del alma, que dejarlo partir; sufrirlo, pero superar la tristeza con la enorme misión que tenemos de darle lo mismo y más a nuestra Lianelis.
Sé que lo que te voy a decir es pura utopía; pero que sería de éste mundo sin las utopías?
Tengo y debo decirte que por encima de nuestro dolor, intentes hoy regalarte en mi nombre y el suyo un poquito de alegría, alguna pizca de FELICIDAD, por pequeñita que sea.
Allí donde quiera que él esté, será todo lo feliz y estará todo lo alegre que tú sea capaz de vivir en ti, por él; por los que te amamos; por los que te deseamos pases un lindo día, mi peteca de polón lindo.
Todos nuestros besos vuelen hasta ti; hasta él.
Te abraza fuerte y largo,
Tú hermana.




viernes, 17 de noviembre de 2017

CARTAS COMPARTIDAS (PRIMERA ENTREGA)


La carta es la manifestación estrella del género epistolar. Un género que, a pesar de la enorme vigencia que ha tenido, se va perdiendo poco a poco condenado por las TIC. Sin embargo los elementos fundamentales de este género permanecen y no podemos olvidarlos. Por tal motivo 15 colaboradores de CUENTOS CUENTOS CONTIGO, se han sumado a la propuesta de escribir una carta con destinatario libre para compartirla con todos nosotros. En este caso os ofrecemos una primera entrega con las 5 primeras cartas recibidas.


CARTA DE P.J. CHELMICK

A vos, Inolvidado estío,  
nacen vestidas de luto las palabras que os envío, duelo de su propia muerte,
grabadas en este lacre negro, cruces de esta distancia, esperanza de que en vuestro tacto sean oxígeno, como si una y otra vez perdieran la virginidad en vuestra mirada, como si se bautizaran en vuestros labios, aves...en esos vuelos pronunciados, surcando esos cielos de cueva cuando rozan el paladar, en ese cerrar el aire del secuestro entre los dientes, palpitando sobre la lengua en ese naufragio de vuestra boca, respirando la vida de vuestra voz, pues vida es resucitar en vos la palabra muerta.
            En ese arrebato de vuestro vació en mis manos, he quemado en la chimenea las sillas, imposible ya sentar la cabeza; a su fuego he arrojado las vigas, ¡¿ quién pide candiles habiendo estrellas?!; en sus llamas se han extinguido los libros, por fin duermen tranquilos los molinos; han prendido en sus brasas las lamas que la noche me ocultan, ya no pide permiso el amanecer; todas las telas se han calcinado, los fantasmas se pasean desnudos; consumidos los retratos en las ardientes caricias, de nuevo inventar una vida, sólo quedan vuestras cartas, ...ellas...o morir en este invierno.
Falso puede parecer el juramento de mi palabra, pero testigo es de mi verdad la sangre que en mis manos mana al robar de las rosas su aroma. Sin ser dogma de fe, no es falta de ese plasma la anemia que mi corazón padece, es la ausencia de vuestro ser la causa de esta palidez, por vivir de esta vida la noche en el ausente día de vuestro tacto, que sólo mis párpados encoge por este adiós perenne que fija mi pensar intacto en el duelo de vuestros labios, vestidos de calas negras, tristes residuos de las palabras muertas.
Las lágrimas de vuestra redención, al romper contra esta mi prisión del corazón, desánimo han sido de serrar los lazos de esta pasión, sabedora del acantilado que secuestra vuestra ausencia, en esta condena…de un día. Mas siempre… un día más, horado estos muros, que no de piedra, son de tiempo sin vos, excavando en mi memoria este túnel de distancia, donde mis sentimientos se desgarran removiendo cada recuerdo que avanzo, sepultada por los derrumbes de mí conciencia, desescombrando el silencio en cada noche, donde mis palabras buscan la luz final, ese amanecer de libertad en vos.

Mo me busquéis, en el misterio de la gruta virgen, penetrando en el silencio de mi alma, estremecida entre las sombras, donde se distorsiona la proyección de mi presencia, descifrando los grafitis de este averno, guardianes del enigma de mi existencia sobre las fosilizadas lágrimas convertidas en aguijones bajo los pasos. Avanzad sobre el guano del camino, secreciones de mis sueños, allá donde lloran las estalactitas, esquivando las calaveras que revelan en su mirada todas las reencarnaciones de mis muertes, y en el fondo, allá donde la montaña ciega la huida... mis huesos... esperando ser injerto en vuestro corazón... brotes de la carne.
Cuando todas las sombras me hablen os desgranaré en mi palma, deshaciendo las hebras de las telas en los labios, en ese canuto de pieles aspiraros muy adentro, ese fuego de caricia que se consume fuera y arde dentro, inyectaros entre mis brazos en ese teñir de la sangre de la savia caliente, diluido polvo blanco, en mis ojos cabalgando vuestra mirada a lomos de un unicornio. Abandonarme al sueño de bañarme en el arcoíris que nace en vuestros labios, y muere…en mis venas.

Tengo ese sueño, ese sueño de vos, ese sopor sobre vuestro párpado, esa somnolencia mecida en vuestro labio, ese dormitar en el vientre. Hoy tengo esa nana, esa nana, latir del corazón, esa narcosis de vuestro beso, esa hipnosis del jeroglífico de vuestra yema, esa anestesia, eco del pulmón. Tengo esa soñarrera vigilia de vuestros sueños, esa modorra de luna, dormid... que yo no sueño en despertar de este letargo... en vuestro recuerdo.
No deseo amaros en el cielo... ya bajo la tierra,
quiero desnudaros en este infierno y arder en la piel... antes de ser cenizas.

____________________________________________________
 
CARTA DE ISAMIL9

Viernes de otoño contigo.
A ti, que sé, me sabes,
y que sabes a noviembre.
Te pienso y se me llenan las manos. Estas manos que te hablan siendo, sin
saber de calendarios, de cumplidos, de liturgias obligadas, del aguardar inútil. Te
dan lo mejor que puedo ofrecerte, palabras, todas, todas en la forma y fondo que
prefieran tus dedos, esos a los que ruego llegar para quedarme.
Te pienso y los huesos me crujen como crujen los palos en invierno, porque
son los tuyos los que quitan sin querer, todos los que han ido atravesando otros en
mis ruedas para desnucar el sentido de mi vida, y volverme cuerda cuando yo lo único
que he querido, cuando he amado, es perderlo y volverme loca, pero no por el otro,
sino con el otro, forjando un “nosotros” sin olvidarnos el tú y el yo.
Te pienso y se me pone la sonrisa tonta, y sube la marea en mi vientre vacío,
entre una mirada hueca y un pecho que ha hecho aguas sin más pecado que el de
darse a bocajarro, y por la boca morir. Pronunciar 5 simples letras me ha condenado
a pena de pena más de una vez. Te amo, no es te quiero, y te quiero, no es yo
también.
Te pienso y no quiero más que leerte y releerte, y que hagas de mis arrugas
borrón y cuenta nueva. Quiero echarte de menos, que no me eches de más. Quiero
sentir que me intuyes sin parabienes, y que te enredas en mi duermevela cotidiano,
que somos manta aún por tejer.
Te pienso y no quiero más que volver a escribirte, que el final de esta carta
sea el preludio de todo. De ti conmigo, de mí en ti.
Y solo me queda amor, lo más complicado, arrancarle a las calles la dirección
donde he de enviarte estas letras, saber en qué silencio te hospedas, dónde me
estás esperando. Porque no puedo mentirme y negar que hoy, hoy también te
pienso.
 Ela

          ______________________________________________________________


CARTA AL SILENCIO DE SOCO RAMOS

Querida mía: el abismo que nos separa es tan profundo que dudo de que esta carta tenga sentido para ti. Pero no me resisto a escribirla. No, no me resisto a decirte que sigo amándote como el primer día. Más, mucho más. Como todos los años de nuestra vida juntos.
“¿Cómo puede ser posible tanto amor…?
Me pregunto mientras paso la mopa por el suelo que tus pies en raras ocasiones pisan.
¿Cómo puedo quererte día a día sin que el cariño se agote, se marchite…?
Me pregunto mientras recojo la ropa del tendedero y plancho tus blusas y mis camisas; mientras peino tus cabellos blancos.
¿De dónde brota este manantial de amor puro, que jamás se extingue…?
Me pregunto mientras trituro las lentejas con la Minipimer, mientras anudo la servilleta alrededor de tu cuello, mientras acerco la cuchara a tu boca que se resiste a abrirse.
 Y me he puesto a temblar agobiado por culpas antiguas.
Tal vez he ido atesorando, sin saberlo, abrazos que no te di, ternuras que te negué, sonrisas que no llegaron a florecer.
He descendido, por fin, al centro de mí mismo He mirado en los rincones que creía vacíos y he hallado intacta la riqueza de los afectos.
He subido con ellos hasta la superficie en la que flotas a la deriva y te los he ofrecido. Pero no te has dado por enterada. Igual que pretendías ignorar mis desatenciones.  “Debilidades de hombre”, “aventuras sin importancia”, “pequeñas infidelidades”. Decías bien: “pequeñas” porque hoy sé que nunca hubo otro amor en mi corazón que el que sentía por ti.
Y aquí me tienes ahora, con mis sentimientos incólumes. Con el amor de la época en la que nos conocimos. Con mi amor de novio. Con mi pasión de recién casado. Sí, pasión… Pasión… Pasión… porque hoy me apremia el deseo de tu cuerpo con el mismo frenesí arrebatado de nuestros encuentros clandestinos. Tu cuerpo al que llamo con el calor del mío sin que me responda, como no me responden tus ojos ni tus labios.
Tu ser ya no es capaz de responderme con la entrega trémula de la primera vez. Fue antes de casarnos ¿Recuerdas…? No. No puedes recordar. Soy yo quien debe recordar por los dos aquel atardecer que nos pareció una amanecida, la inauguración del día. Revivo el momento sublime en que te abriste para mi como una flor y toda tu te estremeciste al recoger en la tibieza de tus pétalos de carne mis temblorosas gotas de rocío.
Y no te importó que el mundo te juzgara pecadora porque tu mundo entero era yo.
Fuera de nosotros sólo existían las estrellas”


Sueño… mientras paso la mopa por el suelo que tus pies en raras ocasiones pisan.
Sueño… mientras recojo la ropa del tendedero y plancho tus camisas y mis blusas; mientras rasuro tus mejillas de anciano.
Sueño… mientras trituro las lentejas con la Minipimer, mientras anudo la servilleta alrededor de tu cuello, mientras acerco la cuchara a tu boca que se resiste a abrirse.
Sueño… que esta sería la carta de amor que me escribirías si mi mente se hubiera apagado y la tuya permaneciera lúcida.
              _____________________________________________

CARTA DE ANA SANTAMARIA

Querida madre:  
Hoy me han permitido unas cuartillas y un lápiz y las daré el buen uso que se merecen, que a buen seguro sé que usted sabrá apreciarlo.
Le contaré que la vida aquí es bastante disciplinada, con un férreo control, con dos comidas diarias y muchos momentos para la distracción. A veces pienso que las personas que estamos aquí somos como animales estabulados. Por otro lado, creo que el pensamiento menos errado es el de que he tenido mucha suerte de acabar aquí.
Madre, no quiero que culpe a la señorita Moresco de mi situación. Jamás uso artimaña o treta alguna en mi persona. Si existe algún culpable de que esté en este manicomio, soy yo, no ella o sus supuestos brebajes o hierbas malsanas. Ella tan solo es otra víctima más de esta absurda guerra, de esta sociedad. Ojalá algún día todo esto cambie.
Pienso en las penurias que se viven fuera de estos muros y puedo considerarme un hombre afortunado. A veces nos llegan noticias de fuera. Muchos son los que han muerto por causas indefendibles. Mi batalla era en nombre del amor y la he perdido. En cuanto a la señorita Moresco, madre, espero que me haga llegar noticias suyas, que su familia la haya tratado bien y tenga mejor suerte que yo.
Gracias al esfuerzo de su hermano, mi estimado tío don Santos, pueden permitirse mi estancia aquí. Siempre está bien visto contar con algunos reales bajo el jergón, sacan de apuros.
Aquí solo se permiten visitas en ocasiones muy puntuales. Está próximo a venir el Año Nuevo y tal vez sea posible que venga usted o padre o quizá Manuel, que ya sabe que le tengo cariño a mi hermano más chico. Si es posible, le rogaría que me trajese las fotografías de cuando estuve en la embajada, pues aquí no creen que trabajase allí.
El tiempo es frío. Salimos un par de veces al día al exterior. Son unos jardines amplios, incluso las monjas tienen sembrado un pequeño terreno a modo de huerto que dio unos tomates exquisitos este verano. ¡ Cuánto me hizo recordar el huerto del abuelo Julio¡, ¡ Con qué mimo lo cuidaba¡.
En el interior, hay buena temperatura. Aquí se preocupan por nuestra educación. Un par de horas al día nos enseñan las reglas elementales. Gracias a dios y a su esfuerzo,, madre, yo se leer y escribir, y por eso, me permiten que pase tiempo en la biblioteca. Es un lugar con muchos libros. Seguro que si viene por aquí y me permiten que se lo muestre, será tan de su agrado como del mío.
Madre...se me hace un nudo en el estómago. Siento pena por no poder abrazarla, por no compartir mesa y tertulia con los míos. No veo el momento en el que pueda hacerlo posible.
Hace unos días tuve flojera de vientre. Dicen que algo me sentó mal. Aquí ya no estaba la señorita Moresco para echarla las culpas de mis malestares. No sirvió de nada. En esos días me repusieron  a base de caldos insulsos. La naturaleza sabia obró cuando lo creyó justo y aquí me tiene, dando cuenta a estas cuartillas y echando de menos esas patatas con unto  tan ricas que usted hace.
La nostalgia, la rabia, el dolor, son mis compañeros aquí. No se sienta mal por mis palabras. No son solo las de un loco. Es bien seguro que los locos están fuera, vigilando a los tristes que aquí moramos.
Madre, se me acaban las cuartillas y el tiempo de ocio. Es mi deseo que usted siga bien cuando lea la presente. Con un abrazo, se despide
Suyo, su hijo Gregorio

                             ____________________________________________


 CARTA DE ANGELES RODRÍGUEZ

Toc toc…

Vaya forma de comenzar una carta, y es que necesito que abras y me entiendas, que perdones la soledad de tu partida.
No podía acompañarte, no era el momento, no era una cuestión de amor pues mi amor se mantiene, no era una cuestión de miedo, bueno, si tenía un poco, me dejaste helada cuando me pediste que te acompañara, que no querías marcharte solo, pero tú sabes que no era eso. No era mi tiempo.

Toc toc… tantas lunas mirando al cielo llamándote…

Hoy es nuestra noche, la noche que te espero, y preparo ese rincón de la casa para recibirte, coloco tu foto con esa sonrisa que brilla en tus ojos y que en tu boca solo sabe ver quien te conoce, la miro y no deja de perseguirme el recuerdo de esa larga noche de tu despedida, te fuiste un mes después, pero ya no eras tú.

Toc toc… abre las puertas del cielo que aquí te espero.

He puesto tu altar con flores y luceros, con la comida que te gusta, con mil recuerdos, ven a reír conmigo, a sostener mi mano, déjame fundirme en la paz de tus brazos, déjame mirarte y decirte a los ojos que te amo, cántame una canción mientras duermo en tu regazo y me vuelvo niña, solo una noche papito déjame estar a tu lado.


Tu hija que te espera.
2 de noviembre de 1017.





cuentocuentoscontigo@gmail.com

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *